Lo que ha hecho Vinicius en esta semifinal es algo que no lo podemos ver muchas veces». Carlo Ancelotti no pudo ocultar su asombro por el partido que hizo el brasileño en la última noche mágica del madridismo en el Santiago Bernabéu. Y es que el ‘7’ del Madrid ha pasado de ser «carne de meme» como explicó Carvajal para defender la evolución de su compañero, a convertirse en un futbolista imparable gracias a su implacable mentalidad y dedicación. Ante el Bayern, la última víctima del brasilieño, Vinicius fue electrizante, como siempre, y más capitalizador del peligro blanco que nunca. Hizo enloquecer a Kimmich… y al séquito del plan de Tuchel que trató de frenarlo.

El club blanco jugará otra vez la final de la Champions League, la segunda para el futbolista brasileño que está más cerca que nunca de dejar atrás a Mbappé y Haaland como líder de su generación. Su eliminatoria frente al club bávaro resume a la perfección el fútbol que puede desplegar el 7 brasileño, algo que ya casi no se ve en la actualidad. Es de esos futbolistas que detienen el tiempo, capaz de dormir la pelota en sus pies mientras al contrario que tiene enfrente le sube la tensión por la incertidumbre de saber que truco de escapismo es el que toca ahora. A veces, incluso es peor saber por dónde va a salir… porque lo complicado siempre es el siguiente paso. Quitarle la pelota.

El meme que se convirtió en estrella mundial

En 2018 llegó a un Real Madrid post-Cristiano un joven extremo que había batido récords de precocidad en Brasil. Se decía que los 45 millones de euros pagados por el club blanco habían sido una mala decisión, se llegó a convertir en el ‘hazmerreir’ de algunas aficiones del fútbol español porque la joven perla de 16 años no era capaz de tomar buenas decisiones para finalizar jugadas… pero los destellos de crack mundial que iba dejando por el camino llamaban a la ilusión del madridismoEl fútbol se había vuelto loco, pero a Vini le daba igual.

«Los que estábamos dentro no dudábamos de su juego pero recibió muchísimas crítica cundo no estuvo acertado de cara a gol. Se habló de que no la metía y con tanta crítica en el Real Madrid no muchos jugadores se han sobrepuesto a esto. Fue carne de meme y tuvo una presión tremenda«, confesó Carvajal. Y como hizo Jesús en las bodas de Caná con conversión del agua en vino, Vinicus transformó las burlas en temor para acabar provocando en sus rivales una fobia a defenderle. Ahora, el brasileño es decisivo sin la necesidad de marcar. A Kimmich le faltaron piernas y reflejos para perseguir al brasileño durante los 112 minutos que duró la batalla, una que va directo a su cajón en las que guardada sus peores pesadillas.

El miedo que genera su fútbol

«Soy un afortunado por poder jugar todos los partidos con esta camiseta. Es un sueño jugar en el Real Madrid. He salido de un sitio de Brasil, en otro lado del mundo, donde la gente normalmente no sale de ahí y yo estoy pudiendo hacer una gran historia con este equipo, con mis familiares cerca y una afición que me ama tanto y lo doy todo por ellos», aseguró el 7. El delantero brasileño firmó una de esas exhibiciones que te acercan al Balón de Oro por el impacto mediático y por la trascendencia del partido. Arrancaba desde el costado y se iba hasta la línea de fondo para buscar el pase atrás que nunca encontró el premio de un gol de un compañero. Daba igual, el miedo que generó en el cuerpo de los futbolistas del Bayern fue tan grande que el plan de Tuchel pasó por fijar a tres futbolistas en la banda por donde danzaba el brasileño con total libertad.

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